Cuando te expones al aire, al agua o al sol de piscinas, ríos o en la playa, se produce una rehabilitación corporal en diferentes funciones del organismo.

Pero los efectos positivos dependerán de cada persona y del lugar, estos efectos pueden ser tonificantes, energizantes, relajantes, etc.

La temperatura, junto con la humedad y las propiedades del aire en cada lugar reportan unos factores beneficiosos para la salud de los pacientes.
En las  zonas de montaña. Las personas con anemia o fatiga o hipertensión arterial, diabetes o incluso asma,se le fortalece el sistema sistema cardiaco, respiratorio, le aumenta el apetito y le favorece la producción de glóbulos rojos.
En las zonas de baja altitud. Para aquellos con trastornos del sistema nervioso y respiratorio como la bronquitis, pueden experimentar un efecto relajante muy favorable para  contra las depresiones,el  insomnio. etc.
Las zonas costeras. Son el lugar perfecto para  personas  con cardiopatías, alergias, patologías digestivas, osteoporosis, fibromialgia y cefaleas de origen cervical.

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